viernes 23 de octubre de 2009

“Ensayo”: Cruda trastienda del show


Jean Anouilh estrenó “Orquesta de señoritas” en 1947 inspirado en la Francia de post guerra, cuando las heridas ocasionadas por el conflicto permanecían intactas y la sociedad trataba de rearmarse volcándose al escenario.
En el original, un grupo de mujeres que forman una mini orquesta ensayan la presentación que pronto harán en el restaurante de un balneario, pero el ejercicio se ve obstaculizado por la desolación que acosa a los personajes y la explosiva rivalidad afectiva que protagonizan dos de ellas.
La dimensión tragicómica de la obra primó en las versiones que se hicieron a partir de su estreno, la mayoría de las cuales optó además por travestir a la orquesta y encargar su interpretación a un elenco masculino.
Carlos Bórquez recupera en su adaptación los componentes esenciales del texto de Anouilh y al tiempo que reubica la acción en un centro termal de provincia, devela la crudeza de la situación con implicancias pavorosas.
En la puesta, los personajes forman un coro que itinera por regiones con un repertorio heterogéneo y meloso. Mientras matan el tiempo en una reducida habitación a la espera de actuar, comparten sus historias de desamparo y son testigos impávidos de la violencia cotidiana y el abuso de poder.
El tenso desarrollo dramático que sigue la pieza y la cuidadosa caracterización de personajes –todos tipos femeninos reconocibles en el Chile aparentemente desprejuiciado y liberal de clase media baja- constituyen un valioso e inusual ejercicio de realismo que suele ser subestimado por el teatro local y que acá demuestra una efectividad avasalladora.
Libre de experimentaciones estériles y evitando conducir el conjunto hacia lo grotesco, el director retrata el estado actual del país con una agudeza inestimable, donde el humor negro no obstaculiza que la trastienda del show se convierta en metáfora de aquello que se ha dado en llamar “farándula”.
De tal suerte, el montaje deja al descubierto un estado de descomposición social en que las heridas sólo han mutado, las relaciones afectivas perpetúan una dinámica autoritaria y el consumo de televisión opera como el más efectivo método de adormecimiento.
Junto al abrumador espacio escénico, la producción encuentra un soporte decisivo en el elenco que agrupa a intérpretes de gran potencial vocal y dramático: Priscilla Guerra, Cecilia Herrera, Juan Pablo Miranda, Loreto Pantoja, Mónica Ríos, Carla Romero, Marcela Salinas y Elisa Vallejos, quienes muestran una equilibrada y admirable destreza actoral para sostener los matices de las situaciones, cantar a capella una pieza de transiciones complejas y dotar a la representación de un doloroso sarcasmo.
“Ensayo”, de Carlos Bórquez. Sala Antonio Acevedo Hernández (Ernesto Pinto Lagarrigue 180). Jueves a sábado a las 21.00 y domingo a las 20.00 horas. $4.000, $3.000 y $2.000.

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